Rangiroa, en el archipiélago de Tuamotú, es el segundo atolón más grande del mundo, después de Kwajalein, en Micronesia. Mide 75 km de longitud por 25 de anchura y es la isla con mayor población del archipiélago. Su laguna parece más bien un mar interior; esta enorme zona navegable está rodeada por tierra firme en forma de estrecha cadena de arenosos motus. Los submarinistas acuden a Rangiroa desde todas las partes del mundo; las características de la laguna son tales que la subida y bajada de la marea provoca potentes corrientes donde «surfean» los submarinistas. La vida marina en el fondo de la laguna es muy abundante y diversa. El cultivo de perlas y la producción de nácar son importantes para la economía local.